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Pueblos con encanto de Cantabria: Ruta por los pueblos más bonitos

Potes – pueblo de montaña

Los pueblos con encanto de Cantabria son auténticas joyas que conservan la esencia de la arquitectura tradicional, la historia y las costumbres de esta región del norte de España. Recorrer estos pueblos es como viajar en el tiempo, descubriendo calles empedradas, casonas de piedra con escudos heráldicos, balcones de madera tallada y plazas donde el tiempo parece haberse detenido.

Cantabria tiene la fortuna de contar con numerosos pueblos que han sabido preservar su patrimonio arquitectónico y cultural. Algunos son conocidos internacionalmente, como Santillana del Mar, mientras que otros son pequeños tesoros escondidos en valles remotos que solo descubren quienes se aventuran a explorar la región con calma y curiosidad.

Desde el Albergue La Casa de Gandara puedes diseñar rutas perfectas para visitar los pueblos más bonitos de Cantabria. La ubicación central del albergue permite acceder a todos ellos en menos de una hora, lo que te da flexibilidad para organizar excursiones de un día o combinar varios pueblos en una misma jornada. Las habitaciones del albergue son perfectas para grupos y familias que quieren hacer turismo cultural sin renunciar a la comodidad.

Santillana del Mar: la villa de las tres mentiras

Santillana del Mar es probablemente el pueblo más famoso de Cantabria y uno de los más visitados de toda España. Su apodo de «la villa de las tres mentiras» viene de que ni es santa, ni llana, ni tiene mar, aunque el nombre pueda sugerirlo. Lo que sí tiene es un conjunto medieval extraordinariamente bien conservado que lo ha convertido en todo un referente del turismo cultural.

Santillana del Mar – calles medievales

Las calles empedradas de Santillana del Mar están flanqueadas por casonas de piedra de los siglos XIV al XVIII, muchas con escudos heráldicos que testimonian la importancia de las familias nobles que las habitaron. La Colegiata de Santa Juliana, joya del románico del siglo XII, es el monumento más importante del pueblo. Su claustro, con capiteles historiados de extraordinaria belleza, es una obra maestra del arte románico.

Pasear por Santillana del Mar es un placer para los sentidos. Cada casa, cada balcón, cada esquina parece una postal perfecta. La Plaza Mayor, con sus soportales y edificios señoriales como la Casa del Águila y la Torre de Merino, es el corazón del pueblo. En los alrededores hay varios museos interesantes como el Museo del Barquillero y el Museo Diocesano.

Es importante visitarla temprano por la mañana o al atardecer para evitar las multitudes de turistas que llegan en temporada alta. La noche en Santillana tiene un encanto especial, cuando las luces iluminan las fachadas de piedra y las calles recuperan su tranquilidad.

Potes: la capital de Liébana

Potes es la capital de la comarca de Liébana y uno de los pueblos con más encanto de Cantabria. Situado en un valle rodeado por las montañas de los Picos de Europa, Potes conserva un casco histórico medieval de gran belleza con calles estrechas, puentes de piedra sobre los ríos Deva y Quiviesa, y torres defensivas que recuerdan su pasado medieval.

La Torre del Infantado, del siglo XV, es el monumento más emblemático de Potes. Esta torre señorial domina el pueblo y actualmente alberga el Ayuntamiento. Otras torres como la Torre de Orejón de Lama también forman parte del perfil característico del pueblo. Los puentes de San Cayetano y de la Cárcel son otros elementos arquitectónicos destacados.

Potes es un pueblo muy vivo, con comercios, restaurantes y un ambiente acogedor. Es punto de partida para rutas de senderismo por los Picos de Europa y para visitas al Monasterio de Santo Toribio de Liébana. La gastronomía lebaniega es excelente: el cocido lebaniego, las truchas del río, los quesos y el orujo son productos que hay que probar.

Los lunes se celebra el mercado tradicional en Potes, una excelente oportunidad para conocer los productos locales y el ambiente auténtico del pueblo. En octubre se celebra la Fiesta del Orujo, una de las más populares de Cantabria, que atrae a miles de visitantes.

Castro Urdiales: entre el mar y la historia

Castro Urdiales es un pueblo costero de la zona oriental de Cantabria que combina historia, arquitectura y mar de una forma única. Su casco histórico medieval, declarado Conjunto Histórico-Artístico, se alza sobre un promontorio rocoso dominado por la impresionante Iglesia de Santa María de la Asunción, considerada una de las mejores iglesias góticas del norte de España.

Castro Urdiales – historia junto al mar

La iglesia, construida en el siglo XIII, destaca por su gran tamaño y sus proporciones armoniosas. Junto a ella se encuentra el Castillo-Faro de Santa Ana, de origen medieval, y el puente medieval que conecta el castillo con la ermita de Santa Ana, creando una estampa que es una de las imágenes más fotografiadas de Cantabria.

El puerto pesquero de Castro Urdiales mantiene su actividad tradicional y es el lugar perfecto para disfrutar del ambiente marinero y degustar pescado fresco en los numerosos restaurantes de la zona. El paseo marítimo conecta el puerto con las playas de la zona, ofreciendo vistas espectaculares del mar Cantábrico.

El casco viejo de Castro Urdiales conserva calles medievales con sabor auténtico. La Calle Ardigales, conocida popularmente como «La Rúa», es la arteria principal del casco antiguo, repleta de tiendas, bares y restaurantes. La Plaza del Ayuntamiento, con su edificio consistorial neoclásico, es otro punto de interés.

Liérganes: pueblo balneario

Liérganes es uno de los pueblos más bonitos de Cantabria y uno de los mejor conservados. Situado en el valle del río Miera, Liérganes fue un importante centro industrial en los siglos XVII y XVIII gracias a las Reales Fábricas de Artillería. Hoy es un remanso de paz que conserva un conjunto arquitectónico excepcional de casonas señoriales de los siglos XVII y XVIII.

El Palacio de Elsedo, del siglo XVII con reformas barrocas del XVIII, es el edificio más destacado de Liérganes. Otras casonas notables son la Casa de Cagigal, la Casa de Setién y numerosas viviendas nobles con escudos heráldicos. Todas estas construcciones crean un conjunto arquitectónico muy homogéneo y de gran belleza.

Liérganes fue pueblo balneario en el siglo XIX gracias a sus aguas mineromedicinales. Los baños de Liérganes atraían a las clases acomodadas de toda España. Aunque el balneario cerró, el pueblo conserva ese aire señorial y tranquilo de los antiguos lugares de veraneo.

La leyenda del Hombre Pez de Liérganes es una de las más famosas de Cantabria. Según cuenta la tradición, un joven del pueblo desapareció en el mar y reapareció años después convertido en una criatura anfibia. En el pueblo hay una estatua que recuerda esta leyenda que ha pasado de generación en generación.

Comillas: modernismo junto al mar

Comillas es un pueblo costero que destaca por su impresionante patrimonio arquitectónico modernista. A finales del siglo XIX, Comillas se convirtió en lugar de veraneo de la aristocracia madrileña, lo que atrajo a arquitectos como Antonio Gaudí y Joan Martorell que dejaron su huella en el pueblo.

El Capricho de Gaudí es el edificio más famoso de Comillas. Esta villa modernista, construida en 1885, es una de las pocas obras de Gaudí fuera de Cataluña. Su fachada decorada con azulejos de girasoles y su torre cilíndrica lo hacen inconfundible. Actualmente es un museo visitable que permite conocer esta joya del modernismo.

El Palacio de Sobrellano, de estilo neogótico, fue construido por Joan Martorell por encargo del Marqués de Comillas. El palacio, con sus torres y pináculos, domina el pueblo desde una colina. Junto a él está la Capilla-Panteón, también de Martorell, con vidrieras de gran belleza. Ambos edificios son visitables.

El casco antiguo de Comillas conserva su estructura medieval con calles estrechas y casas tradicionales. La Plaza del Corro de Campios, con su fuente central, es el corazón del pueblo. La Universidad Pontificia, un impresionante edificio neogótico modernista situado en una colina, completa el patrimonio arquitectónico excepcional de Comillas.

Carmona: arquitectura montañesa auténtica

Carmona es un pequeño pueblo del interior de Cantabria que conserva intacta la arquitectura montañesa tradicional. Declarado Conjunto Histórico en 1985, Carmona es un ejemplo perfecto de cómo eran los pueblos de montaña de Cantabria antes de la modernización.

Las casas de Carmona son construcciones de piedra y madera con tejados de teja, balcones corridos y galerías acristaladas características de la arquitectura popular cántabra. Muchas conservan escudos heráldicos que testimonian la presencia de familias nobles. El conjunto es muy homogéneo y de gran belleza.

La Iglesia de San Pedro, del siglo XVII, preside el pueblo desde una posición elevada. Su torre barroca es visible desde toda la zona. Otros edificios notables son el Palacio de los Díaz-Cossío del Pomar y la Casa de los Mier, ambos con impresionantes escudos heráldicos.

Carmona es un pueblo tranquilo, perfecto para pasear con calma y disfrutar de la arquitectura tradicional. Sus calles estrechas y empedradas, sus casas señoriales y su entorno natural hacen de Carmona uno de los pueblos más auténticos de Cantabria, donde el tiempo parece haberse detenido.

Mogrovejo: el pueblo de piedra

Mogrovejo es un pequeño pueblo de montaña en la comarca de Liébana que parece sacado de un cuento. Situado a más de 1,000 metros de altitud, con vistas espectaculares de los Picos de Europa, Mogrovejo conserva la arquitectura popular lebaniega en su estado más puro.

Las casas de Mogrovejo son construcciones de piedra con tejados de losa, balcones de madera y pequeños huertos. El pueblo se estructura en calles estrechas y empedradas que serpentean por la ladera de la montaña. La Torre de Mogrovejo, del siglo XIII, es el edificio más antiguo y emblemático, testimonio del pasado señorial del pueblo.

Mogrovejo forma parte de la Asociación de Pueblos Más Bonitos de España, un reconocimiento a su valor patrimonial y a los esfuerzos de conservación. El pueblo ha sabido mantener su carácter auténtico sin caer en la turistificación excesiva.

Los alrededores de Mogrovejo ofrecen rutas de senderismo espectaculares. El mirador de Mogrovejo, a pocos minutos del pueblo, ofrece una de las mejores vistas de los Picos de Europa. Es el lugar perfecto para contemplar el macizo del Urriellu (Naranjo de Bulnes) en todo su esplendor.

Santillana del Mar: planificación de ruta por pueblos

Para aprovechar al máximo tu visita a los pueblos con encanto de Cantabria, es recomendable planificar rutas que combinen varios pueblos según su ubicación geográfica. Una ruta clásica por la zona central podría incluir Santillana del Mar, Comillas y San Vicente de la Barquera en un mismo día.

Otra ruta interesante es la del interior montañoso: Carmona, Bárcena Mayor (en el Parque Natural Saja-Besaya) y Liérganes forman un triángulo perfecto para descubrir la arquitectura tradicional montañesa. Esta ruta se puede completar en un día con calma, dedicando tiempo a pasear por cada pueblo.

La ruta de Liébana incluiría Potes como base, con excursiones a Mogrovejo, el Monasterio de Santo Toribio y otros pueblos pequeños de la comarca. Esta zona merece al menos dos días para disfrutarla sin prisas.

El Albergue La Casa de Gandara puede ayudarte a planificar estas rutas, proporcionando mapas, horarios de monumentos visitables y recomendaciones de restaurantes en cada pueblo. El personal conoce bien la región y puede adaptar las sugerencias a tus intereses específicos.

Gastronomía y productos locales

Visitar los pueblos de Cantabria es también una oportunidad perfecta para descubrir la gastronomía local. Cada pueblo tiene sus restaurantes tradicionales donde probar los platos típicos de la región preparados con recetas auténticas y productos de calidad.

En Santillana del Mar y Comillas encontrarás numerosos restaurantes que ofrecen desde cocina tradicional hasta propuestas más modernas. En Potes, los restaurantes especializados en cocina lebaniega sirven el cocido lebaniego, uno de los platos más contundentes y sabrosos de Cantabria.

Los pueblos también son lugares perfectos para comprar productos locales: quesos artesanales en las queserías de los Valles Pasiegos, sobaos y quesadas en Selaya, anchoas en conserva en Castro Urdiales, o orujo en Potes. Estos productos son excelentes recuerdos gastronómicos para llevar a casa.

Muchos pueblos celebran ferias y mercados tradicionales donde se venden productos locales. El mercado de los lunes en Potes, la feria del queso en Liébana o los mercados medievales que se organizan en varios pueblos durante el verano son excelentes ocasiones para conocer la cultura gastronómica local.

Alojamiento y servicios

Aunque muchos visitantes prefieren alojarse en un punto central como el Albergue La Casa de Gandara y hacer excursiones de un día a los diferentes pueblos, también existe la opción de alojarse directamente en algunos de estos pueblos. Santillana del Mar, Potes y Comillas cuentan con oferta hotelera variada.

El Albergue La Casa de Gandara ofrece ventajas importantes: ubicación central que permite acceder a todos los pueblos en menos de una hora, habitaciones amplias perfectas para familias y grupos, servicio de comidas que elimina la necesidad de buscar restaurantes todos los días, y zonas verdes donde los niños pueden jugar después de las visitas culturales.

Además, el personal del albergue puede organizar actividades complementarias a las visitas a los pueblos: rutas de senderismo cercanas, visitas a cuevas, excursiones a parques naturales o simplemente tiempo de descanso en las instalaciones del albergue después de días intensos de turismo cultural.

Los pueblos con encanto de Cantabria son mucho más que destinos turísticos: son guardianes de una forma de vida, de una arquitectura y de unas tradiciones que han sobrevivido al paso del tiempo. Visitarlos es una forma de viajar al pasado, de entender cómo vivían nuestros antepasados y de apreciar el valor de la conservación del patrimonio cultural.

Cada pueblo tiene su propia personalidad, su propia historia y su propio encanto. Desde las calles medievales de Santillana hasta las casas de piedra de Mogrovejo, desde el modernismo de Comillas hasta la arquitectura señorial de Liérganes, cada visita es una experiencia diferente que enriquece y que deja recuerdos imborrables.

Explorar los pueblos de Cantabria con calma, sin prisas, parándose a observar los detalles arquitectónicos, charlando con los vecinos, probando la gastronomía local y respirando el aire puro de la montaña o del mar, es una de las mejores formas de descubrir la esencia auténtica de esta maravillosa región del norte de España.

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